Testimonio de dos guerras – Manuel Tagüeña Lacorte

Tiempo de lectura aproximado: 8 minutos
Libro Testimonio de dos guerras Manuel Tagúeña Lacorte

Hace unos años asistí a una conferencia en la Fundación Pablo Iglesias que me impresionó mucho. La conferenciante era Carmen Tagüeña Parga, mexicana de nacimiento e hija de españoles: Carmen Parga y Manuel Tagüeña Lacorte. El motivo del acto era recordar la figura de su padre, el teniente coronel Manuel Tagüeña.

Al terminar, solo pensaba en conseguir el libro escrito por el propio Tagüeña: sus memorias, reeditadas por la Editorial Planeta. Es un volumen en pasta dura, de cerca de 750 páginas y un precio próximo a los 30 euros.

El relato arranca en una universidad muy politizada, influida por la situación del momento, donde Tagüeña pasó por las distintas juventudes (socialistas, comunistas y, después, las Juventudes Socialistas Unificadas). Cuenta sus manifestaciones y sus recorridos por la vieja Universidad de la calle San Bernardo.

 

Manuel Tagüeña
Manuel Tagüeña

 

Llega el estallido de la guerra y se incorpora a las milicias del Quinto Regimiento comunista. Tagüeña tenía el carnet del partido; Carmen Parga, que escribió sus propias memorias a los 80 años (Antes que sea tarde), no pasó de simpatizante.

La primera parte del libro describe con detalle ese ambiente violento de los meses previos a la guerra y las operaciones en las que participó, que fueron, literalmente, todas las importantes. Empiezan en la sierra madrileña, con la batalla de Peguerinos como ejemplo. Conviene recordar que muchos de los que después serían altos mandos del Ejército Republicano se fogueraron en los combates de la sierra: Buitrago (Somosierra), Peguerinos y Guadarrama (Alto del León). Allí ya despuntaron personajes como Valentín González «El Campesino», José María Galán, Cipriano Mera, Enrique Líster, Etelvino Vega o Juan Modesto, por citar a los más significativos.

Tagüeña fue el último en abandonar el escenario del Ebro, cubriendo el repliegue del Ejército Republicano. Voló un puente sobre el río en Flix y con ello se dio por terminada la batalla. Era también el comienzo, en la práctica, del camino hacia el exilio de muchos de los participantes.

Él, sin embargo, acompañó a sus hombres hasta la frontera catalana para que pudieran pasar a Francia. Ellos no querían desprenderse de las armas, pero las autoridades francesas no dejaban entrar a nadie armado, así que consiguió convencerles de que las entregaran a los gendarmes. Una vez puestos a salvo, regresó a Madrid para seguir la lucha (¿cuántos altos dirigentes políticos y militares hicieron lo mismo?). Allí fue testigo de la sublevación de Casado.

Después de aquello salió de España en avión, desde un aeródromo improvisado en Monóvar, a 8 km de Elda (Alicante), construido a toda prisa por soldados republicanos. La Posición Dakar, situada en una pedanía de Monóvar llamada El Hondón, constaba de aeródromo, refugio, polvorín, torre vigía y varios búnkeres y nidos de ametralladoras. Su objetivo era dejar abierta una puerta aérea para evacuar al Gobierno de la República y a su séquito si las cosas se ponían feas. Y así fue: entre el 6 y el 10 de marzo de 1939 partió de allí, camino de Moscú, nuestro protagonista. Para él era un destino feliz, porque Moscú era entonces el paraíso del proletariado.

Allí se reunió con su esposa, Carmen Parga, que había salido antes hacia París. Las condiciones de vida y el trato del régimen estalinista no tenían nada que ver con la propaganda y acabaron con las ilusiones de ambos. Descubrieron un engaño: falta de democracia interna, culto a la personalidad, métodos dictatoriales, abuso de autoridad, desprecio por los valores humanos…

En Moscú tuvo que lidiar, además, con las luchas internas del Partido Comunista de España. Se mantuvo al margen porque no tenía la más mínima ambición política. Llegó a entrevistarse dos veces con «Pasionaria» para dejarle claro que no participaba, ni había participado, en ningún movimiento contra nadie del partido, y menos contra ella. Temía que en cualquier momento pudieran «depurarlo».

También fue profesor de estrategia en la Academia Militar Frunze, la de mayor prestigio de la antigua URSS. Era uno de los profesores más reconocidos entre los alumnos rusos, algunos de los cuales llegaron a ser mariscales en la Segunda Guerra Mundial. Una de sus lecciones era el paso del Ebro en la batalla del mismo nombre. Hay que tener en cuenta que era de los pocos mandos republicanos con estudios universitarios, ya que era licenciado en Ciencias Físico-Matemáticas.

 

Imagen de Oficiales republicanos en Rusia
Imagen de Oficiales republicanos en Rusia

 

Desde ese momento, todos sus esfuerzos se centran en salir de la Unión Soviética. Ve su oportunidad cuando le ofrecen ir como asesor a la Yugoslavia de Tito, donde esperaba encontrar una aplicación más justa de las ideas comunistas. No fue así: Stalin, enemistado entonces con Tito, no permitió ningún tipo de aperturismo. Tagüeña pensaba que los yugoslavos tenían razón, y Stalin, que discrepaba de sus métodos, lo envió de algún modo al exilio. El nuevo destino de la familia fue Checoslovaquia.

Allí, a la mayoría de los españoles los dejaron en Praga, pero a él lo destinaron a Brno, segunda ciudad del país y capital de Moravia, hacia 1949. En Brno retomó sus estudios en la Universidad Masaryk, donde trabajó en el departamento de Física para Médicos y, para ocupar su tiempo libre, estudió la carrera de Medicina. Mientras tanto, Carmen Parga daba clases de español.

Para entonces, Tagüeña estaba profundamente desilusionado con el régimen comunista. Durante las purgas estalinistas en Checoslovaquia lo citó la Policía de Seguridad, en un ambiente de persecución política que le hizo temer por su libertad. Aquella experiencia terminó de convencerle de que debía abandonar el país.

Lo consiguieron años después, junto a su familia. Aprovecharon el resquicio que se abrió tras la muerte de Stalin y un contrato ficticio con la Universidad Nacional Autónoma de México, que nunca llegó a materializarse. Lo lograron gracias a los familiares de Carmen Parga en México, a los amigos de Checoslovaquia que apoyaron el viaje y a la autorización del PCE, tras duras negociaciones. Salieron del bloque comunista con un documento checo de apátridas y el pasaporte de la República Española.

Aunque fijó su residencia definitiva en México, Tagüeña regresó brevemente a España en 1960 para visitar a su madre, que estaba gravemente enferma. La experiencia reafirmó su decisión de no volver a vivir bajo el régimen franquista, pues no estaba dispuesto a representar el papel de «rojo arrepentido».

Escribió este libro cuando ya se sabía enfermo, con la serenidad que da el paso del tiempo: tenía unos cincuenta años al empezar a redactarlo y murió con solo 58. Es un libro muy claro y nada agresivo contra nadie. Está escrito en un estilo sencillo y se lee con facilidad a pesar de su extensión. Fiel a sus convicciones, no quiso regresar a España y se quedó en México, un país al que estuvo muy agradecido, aunque los comienzos fueron muy duros. Se resistió durante años a escribir o publicar sus memorias. Cuando se acercaba su muerte, encargó a su esposa que se ocupara de la edición, pero solo después de la muerte de Franco, para que el régimen no pudiera aprovecharlas.

Así lo cuenta Carmen Parga en su libro de memorias Antes que sea tarde, escrito a los 80 años:

«En 1971 murió mi marido. Afrontó la muerte con el mismo valor con que había afrontado la vida. Se despidió de las niñas y de mí, y nos pidió que no lo lloráramos. Se consideraba afortunado de ser superviviente de tantas batallas en las que había visto morir a tantos hombres. Tenía 58 años recién cumplidos y hay que admirarse de todas las cosas que le dio tiempo de hacer en su realmente corta vida. Dos años antes había terminado de escribir sus memorias, que se resistía a publicar, tan harto estaba de polémicas. Me pidió que yo las publicara después de su muerte y así lo hice. No quiso que se editaran en España mientras viviera Franco. Temía que sus críticas fueran distorsionadas o utilizadas por los franquistas».

Poco más que añadir. Aquí dejo la imagen y el audio de su hija, Carmen Tagüeña Parga.

 

Carmen Tagüeña Parga hija del Tte Cl Manuel Tagüeña Lacorte
Carmen Tagüeña Parga hija del Tte Cl Manuel Tagüeña Lacorte

 

Mi conclusión es que han pasado por mis manos unas páginas de la historia de España absolutamente imprescindibles y apasionantes, que me dejaron una profunda emoción. Más aún después de haber conocido y escuchado en persona a su hija, Carmen Tagüeña, todo un privilegio.

 

10 comentarios en «Testimonio de dos guerras – Manuel Tagüeña Lacorte»

  1. Él no fue detenido en Checoslovaquia. He leído el libro con un grandísimo interés y no. Su madre no se estaba muriendo. Sí era mayor y estaba delicada.

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    • Muchas gracias por tu comentario y por las dos puntualizaciones que nos haces.
      A raíz de tu observación hemos revisado la información y consultado varios testimonios de Carmen Tagüeña Parga, hija de Manuel Tagüeña. Efectivamente, su padre fue citado ante la Policía de Seguridad checoslovaca durante las purgas estalinistas, pero no hemos encontrado constancia de que llegara a ser encarcelado.
      En cuanto a su madre, el propio Tagüeña explica en sus memorias que regresó a España para visitarla cuando se encontraba gravemente enferma, sin afirmar que estuviera agonizando.
      Hemos corregido ambos pasajes del artículo para reflejar estos hechos con mayor precisión.
      Te agradecemos sinceramente que hayas dedicado tiempo a señalarnos estas inexactitudes. Aportaciones como la tuya nos ayudan a mejorar Rutas Bélicas.
      Un cordial saludo.

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  2. Hoy 03.04.2026 he conocido la historia de Manuel TAGUEÑA Lacorte, Ejemplar su biografia, pero ademas he sabido que tambien existen sus MEMORIAS, «TESTIMONIO DE DOS GUERRAS», que tratare de conseguir y asi poder lkeerlas.
    Si alguien puede indicarme donde podria conseguir un ejemplar o copia, dejo mi correo para que puedan comunicarme cualquier informacion que sea relevante para poder adquirirlas.
    Muchas gracias por todo,

    3.04.2026 14.50 pm TOLEDO

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  3. Muy agradecido por vuestro blog. Impresionante….. Absolutamente alucinado….

    De la lectura de TESTIMONIO y de la más reciente CORRESPONDENCIA Y ESCRITOS INÉDITOS he llegado a la conclusión de estar frente a un auténtico GIGANTE de la Historia de España del siglo XX, Personaje absolutamente comprometido con sus ideales de libertad y de progreso con independencia de cualquier otro interés o ambición personal. Debería ser de lectura obligatoria para todos los estudiantes de secundaria y en especial de toda nuestra mediocre clase politica actual. Deberían de tomar ejemplo de la vida, de los ideales y también de las reflexiones de este auténtico «monstruo» de nuestra historia.

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  4. Muchas gracias por tu blog y tus comentarios tan acertados y alejados de toda pasión que tan frecuentemente nubla la razón de nuestro pueblo. Pasión por la historia siempre, pero desde la objetividad. Repito, muchas gracias.

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  5. Muchas gracias por hacernos partícipes de vuestro trabajo conciezudo, ilusionante y apasionante de una parte de la historia de España tan reciente.
    Conocer la guerra civil me ayuda a empatizar con el pasado de mis mayores. Esta búsqueda con vuestra aportación me sitúa en el camino adecuado.
    Asistiré con mucho interés a todo lo que vayáis colgando en la página, os animo a que sigáis con vuestro trabajo de gran calidad documental e investigadora.
    Reitero, gracias.

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  6. Espléndido amigo mío. Es un placer poder contar con tus conocimientos de la materia. Es un placer dejarse ilustrar por ti y más todavía placer compartir este espacio contigo. Enhorabuena Luis.

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    • Gracias a ti amigo Jorge, que tuviste la iniciativa del Blog, y además el montaje y mantenimiento del mismo se debe a ti, así que, labor de equipo, como se dice en la página principal. Lo que hace falta es que guste y tenga seguidores. Es cuestión de calidad de contenidos y de difusión.Saludos cordiales

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